Policía de Doral alerta sobre riesgos del cigarrillo electrónico en los jóvenes.

 

Por Diana Bello Aristizábal

 

En los últimos años, los cigarrillos electrónicos han tomado tal fuerza en el mercado que, de acuerdo con el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA por sus siglas en inglés), en la actualidad hay más de 460 marcas disponibles. Pese a su popularidad, ya se está hablando sobre sus efectos nocivos, especialmente en los adolescentes.

Según NIDA, ‘vapear’, como se le dice coloquialmente al acto de inspirar y expirar el humo que sale del vaporizador, elemento en el cual se calienta el líquido a fumar, es la forma de consumo de tabaco más común entre los jóvenes, en Estados Unidos.

De hecho, de acuerdo con healthychildren.org, un sitio web impulsado por la Academia Americana de Pediatría, en el 2018 más del 20 por ciento de los estudiantes de secundaria reportaron haber usado cigarrillos electrónicos en los últimos 30 días.

Esto se debe a su atractiva publicidad, a la variedad de sabores disponibles que se mezclan con la nicotina, a la facilidad para conseguirlos y a la creencia de que son más seguros que los de papel. Con respecto a este último punto, las investigaciones hechas por NIDA sugieren lo contrario.

De acuerdo con la organización, cuando una persona usa un cigarrillo electrónico, la nicotina contenida en el líquido del mismo es absorbida rápidamente por la corriente sanguínea, lo cual hace que se libere adrenalina, se estimule el sistema nervioso central y, en consecuencia, se aumente la presión arterial, el ritmo respiratorio y la frecuencia cardiaca. Todo este proceso genera adicción y puede perjudicar los pulmones.

Los hallazgos de esta organización coinciden con las investigaciones realizadas por la Policía de Doral que recientemente ha observado un aumento en el uso de cigarrillos electrónicos entre los jóvenes de la ciudad.

 

La puerta de inicio al consumo de otras sustancias 

Rey Valdes, oficial de Información Pública de la Policía de Doral, comenzó a notar que se trataba de una tendencia entre los jóvenes tras empezar a ver en las calles, cada vez con más frecuencia, a muchos adolescentes ‘vapeando’.

“Hay niños de 15 y 16 años usando estos dispositivos a pesar de que no está permitida su venta a menores de 18 años igual que ocurre con el cigarrillo tradicional”, advierte Rey Valdes.

El problema es que pueden adoptar variadas formas según la creatividad del fabricante, como por ejemplo un bolígrafo o una caja, lo cual hace que pasen desapercibidos para muchos adultos, pues a simple vista parecen un accesorio más que, incluso, puede colgarse en el cuello.

Por esta razón, el oficial invita a los padres de familia a estar más al tanto de las actividades que realizan sus hijos. “Es perjudicial para la salud de los menores con efectos a largo plazo contrario a lo que muchos piensan”, advierte.

Esta postura es respaldada por NIDA que en su página web advierte sobre los riesgos para el cerebro en los adolescentes. “Los jóvenes que consumen productos de nicotina en cualquiera de sus formas, incluidos los cigarrillos electrónicos, están especialmente expuestos al riesgo de sufrir efectos duraderos”, se lee en un comunicado de enero del 2018.

De acuerdo con la organización, su uso continúo puede generar daños en el desarrollo de los circuitos cerebrales que controlan la atención y el aprendizaje, incidir en la aparición de trastornos emocionales y en que otras drogas, como la cocaína y la metanfetamina, sean más placenteras para el cerebro en desarrollo del adolescente.

Es precisamente este último punto el que preocupa a la Policía de Doral, pues entre marzo del 2018 al presente se han efectuado 23 arrestos por el uso de marihuana líquida en cigarrillos electrónicos, siendo uno de ellos a un menor de edad.

Uno de los peligros de esto es que al consumirse en esta presentación tiene una concentración mayor de THC, el principal ingrediente psicoactivo del cannabis, pues está en su forma más pura, lo cual se consigue tras cocinarse la flor de la planta y sacar su extracto. Este es introducido en forma de aceite dentro del vaporizador para luego ser inhalado por una boquilla.

Es preciso aclarar que no se trata de marihuana sintética, sino de un líquido que se puede mezclar con saborizantes de piña, coco y chocolate, entre otros, por lo cual su olor se camufla. Esto ha hecho que muchos lo consuman de esta manera pese a los riesgos para la salud y a las implicaciones legales.

Al respecto, el oficial Valdes aclara que aunque se han encontrado 23 casos dentro de la ciudad, gran parte de los implicados no son residentes de Doral, sino personas que vienen atraídos por la vida nocturna y son detenidos por la Policía por otras razones.

“Algunos tienen contacto con nosotros por tener la licencia suspendida o por conducir en estado de embriaguez, momento en el cual son sorprendidos con frascos de marihuana líquida en sus vehículos. Sin embargo, esto no indica que estemos ante una crisis”, explica.

Tampoco es un indicativo de que exista un consumo alto de marihuana líquida en jóvenes, pues hasta el momento solo se ha encontrado un caso sobre el cual, al tratarse de una investigación en curso, solo se puede decir que ocurrió en un colegio y que ha sido posible rastrear gracias al apoyo de la comunidad educativa.

“Estamos haciendo todo lo posible por identificar dónde se origina esta problemática”, añade Valdes, quien afirma que la responsabilidad de prevenir que se presenten más casos en menores es compartida con los padres.

“Debemos desarrollar la confianza con nuestros hijos pero, al mismo tiempo, verificar la información que nos proporcionan sobre qué hacen y con quién”, dice.

Y es que, además del consumo de sustancias ilícitas mediante estos dispositivos, también se han registrado casos de quemaduras debido a que funcionan por medio de una batería. Así lo confirmó un informe del 2016 realizado por el Centro Médico de la Universidad de Washington y publicado por ‘The New England Journal of Medicine’.

De acuerdo con esta organización, entre octubre de 2015 y junio de 2016 se trataron 15 pacientes con heridas causadas por cigarrillos electrónicos debido al componente de la batería de iones de litio.

Por todo la anterior, la mejor prevención contra ellos es no fomentar ni permitir el uso de cigarrillos electrónicos en la población, especialmente en los adolescentes, que no solo no pueden hacerlo legalmente sino que están expuestos a más riesgos.

 

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