Por Sophia Lacayo: “El beso de Judas”

 

Por Sophia Lacayo

 

“El que me va a entregar es uno de los que mojan su pan conmigo en el plato” con esta frase lapidaria Jesús se declaró consciente del comportamiento futuro de Judas Iscariote, cuyo beso acusador se ha convertido en símbolo de la traición mas funesta. Algo parecido sienten muchos cubanos, residentes en mi distrito 12 con la nueva ronda de negociaciones sobre temas migratorios acordadas por Washington y La Habana. No solo porque llega en momentos donde el régimen parece estar asfixiado sino porque, de cierta manera, legitima la cruel represión en la isla y las condenas excesivas contra los opositores y miembros de la sociedad civil.

Hoy Biden es ese Judas. Durante su campaña en el sur de la Florida habló de derechos humanos, de libertad, de apoyo a la comunidad, pero esas palabras poco a poco las fue olvidando cuando ya, desde el pedestal de la casa blanca, borró o tiró a un tercer plano la palabra Cuba y su gente. Desgraciadamente es así: muchos políticos solo hablan cuando necesitan los votos.

“El presidente de Estados Unidos debe cancelar sus reuniones planificadas con los líderes del régimen. No podemos ignorar las atrocidades que han cometido, dijo el senador Rick Scott.

La congresista María Elvira Salazar, en una carta abierta al secretario de estado de EEUU Anthony Blinken exigió “El secretario Blinken dio su palabra cuando testificó ante el Congreso el año pasado y la ha incumplido…En el sur de la Florida todos saben que no se puede confiar en el asesino régimen comunista cubano”.

Otro legislador Carlos Giménez agregó “No negociaciones hasta que se restablezcan plenamente la libertad y la democracia para el pueblo cubano, incluidos los niños detenidos como presos políticos”.

Este es el mismo Biden que envió a una delegación de primer nivel a dialogar con otro dictador Nicolas Maduro por el tema del petróleo. Al parecer es una tendencia rocambolesca. No podemos olvidar que el actual mandatario estadounidense fue el segundo de Barack Obama dos términos por supuesto que tomó parte en el “diálogo” con Raúl Castro y la élite comunista de La Habana. Además del “regalo” de suprimir, borrar, eliminar la política de pies secos pies mojados.

Las cifras no mienten. Casi 80.000 cubanos llegaron a los EEUU desde el primero de octubre de 2021 hasta el 31 de marzo de 2022 de acuerdo a las cifras más recientes del Departamento de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP)

Para tener una idea, este monto duplica la cantidad de cubanos que arribaron durante la crisis de los balseros en 1994 y de mantenerse la tendencia pudiera sobrepasar los 125 mil que llegaron desde la Isla en el éxodo del Mariel, en 1980.

La actual desbandada fue propiciada por el régimen de Daniel Ortega al ofrecer libre visado a los cubanos que quisieran ir a Nicaragua y utilizarla como puente a la frontera sur.

El senador Marco Rubio enfatizó: “No solamente un acto hostil, si llega a cierto nivel es considerado un acto de guerra”

El secretario de Seguridad Interior, Alejandro Mayorkas dijo “Hemos tenido acuerdos migratorios con Cuba durante muchísimos años. Vamos a explorar la posibilidad de reactivarlos”

Pero preocupa a los cubanos. Y es que la dictadura siempre sale ganando en cada negociación. Un residente en mi distrito me dijo: “Tanta culpa tiene el que mata la vaca como el que le aguanta la pata” negociar con una dictadura es legitimarla y dar ese beso de Judas en las propias narices del contribuyente.

 

Artículo pagado por Sophia Lacayo para Comisionada del Condado Miami-Dade, Distrito 12

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