¿Cómo enfrentar la regresión académica en tiempos de pandemia?

 

 

Por: Diana Bello Aristizábal

 

Es un hecho que el cierre de las escuelas y la transición a la educación en línea, como consecuencia de la pandemia, ha generado efectos negativos de largo alcance en los estudiantes. Uno de los más preocupantes es la regresión en el aprendizaje y el aumento en la brecha de rendimiento académico.

En promedio, más de 70 mil estudiantes en el Sur de la Florida se han visto impactados académicamente de una u otra forma. Algunos han bajado entre 1 y 3 grados en su reporte de calificaciones, otros asisten menos a la escuela bien sea en la modalidad en línea o presencial, mientras un grupo de alumnos ha perdido el interés hacia el aprendizaje pese a mantener calificaciones satisfactorias.

Ante este escenario, en el que el absentismo, la apatía y el bajo desempeño son el común denominador, no es de extrañar que un gran número de alumnos haya empezado el último año escolar con vacíos en el aprendizaje.

Un informe de la Asociación de Evaluación del Noroeste (NWEA por sus siglas en inglés) estima que los estudiantes comenzaron el año escolar 2020-2021 con aproximadamente el 70% de sus logros alcanzados en lectura y con menos del 50% de los logros esperados en matemáticas.

Por supuesto, esto varía en función del grado académico, la situación socioeconómica del estudiante, el acceso a entornos tecnológicos, el idioma nativo de la familia y hasta el estilo de aprendizaje de cada quien.

Para los niños de Kindergarten, por ejemplo, la situación ha sido un poco más crítica. Ellos comenzaron su vida escolar detrás de una pantalla pese a que por su edad necesitaban de la interacción cara a cara para asimilar el conocimiento de una mejor manera.

Por esta razón, representan uno de los grupos más damnificados en esta pandemia tal como lo muestra el informe del otoño del 2020 ‘Academic Accountability in M-DCPS’. Según éste, aunque la mayoría de niños comenzaron el año 2019-2020 con apenas una nota por debajo del promedio, para el primer grado (2020-2021) muchos ya estaban dos notas por debajo del promedio.

“En Kindergarten hemos visto una disminución en la registración muy grande y también en la asistencia”, asegura Christi Fraga, miembro de la junta escolar de Miami-Dade por el distrito 5, quien añade que otros grupos vulnerables son las familias de bajos recursos, los hispanos y la población de color.

Según una gráfica del mismo informe de M-DCPS, mientras un 32% de los estudiantes de grados 3º a 8º pertenecientes a la población blanca se retiraron del colegio o se ubicaron en el nivel más bajo en iReady entre el último periodo del año 2019-2020 y lo que va del año en curso, esto mismo sucedió con un 45% de los estudiantes hispanos y con un 54% por ciento de los de raza negra.

También presentan retrocesos académicos los estudiantes cuyos padres no son hábiles en entornos tecnológicos por lo cual se les dificulta prestar apoyo a sus hijos; los que no tienen Internet en casa y quienes tienen trabajos poco flexibles que los obligan a dejar el cuidado de los hijos en manos de terceros o, incluso, delegar el cuidado de los más pequeños a sus hermanos mayores.

Así las cosas, muchas preguntas siguen en el aire de cara a la primavera para los miles de padres que no saben cómo ayudar a sus hijos a nivelarse académicamente; cómo paliar los factores que desencadenan el problema o qué estrategias llevará a cabo el distrito para apoyar sus esfuerzos.

 

El valor de la enseñanza en persona y la intervención personalizada

Una de las lecciones que dejó la pandemia es que el aprendizaje a distancia no es para todo el mundo. “Hay niños que hacen muy bien Homeschooling pero a la gran mayoría les genera un impacto negativo”, asegura Christi Fraga.

Una opinión similar tiene Sabina García, terapeuta de familia y pareja, quien comenta que al principio las clases virtuales eran una novedad pero con el tiempo se convirtieron en algo desalentador para muchos niños.

“Sin ese factor de interacción entre profesores y estudiantes, la escuela se ha vuelto aburrida porque socializar era lo que motivaba a muchos niños a estudiar. Al quitarles esto y además pedirles que silencien sus micrófonos, los niños dejaron de interesarse por el aprendizaje y muchos, como consecuencia, disminuyeron su rendimiento”, dice.

Por todo lo anterior, desde la junta escolar se prioriza la educación presencial. “No tengan miedo de enviar sus hijos al colegio. Sé que es una decisión difícil y que muchos han sufrido porque se han contagiado y les ha tocado pasar por una cuarentena, pero los estudiantes difícilmente se contagian en las aulas. Los niños en casa sufren más porque tienen retrocesos sociales y académicos”, dice Fraga.

Precisamente pensando en los niños que han presentado retrocesos académicos y sociales como resultado de la educación en línea es que el condado le pidió un plan educacional a la junta escolar, para el término académico de la primavera 2021, que fue entregado el pasado 15 de diciembre.

Este tiene como objetivo crear un plan de intervención que permita revertir el panorama actual, describiendo siete garantías que deben cumplirse para mantener los dos modelos de aprendizaje, lograr que los estudiantes reciban la mejor educación posible durante la pandemia y categorizar a cada niño (a) según su nivel de regresión y áreas a mejorar, si fuese el caso, en tres niveles.

El nivel 1 del plan promueve la aceleración del aprendizaje a través de servicios de apoyo estándar como, por ejemplo, contactar a los padres de los estudiantes que tengan demasiadas ausencias para evaluar qué circunstancias contribuyen a la falta de compromiso y participación en clase.

Por su parte, en el nivel 2 se les animará a utilizar programas de asistencia informática como Khan Academy, i-Ready o Math Nation para cerrar las brechas que puedan existir, mientras el nivel 3 se enfocará únicamente en los estudiantes que necesiten con urgencia más tiempo de instrucción para ponerse al día.

“Es un programa intenso a través del cual identificaremos a los estudiantes atrasados y les haremos una intervención exigiéndoles a los padres que manden a esos niños al colegio inmediatamente porque sabemos que es lo mejor para ellos”, explica Fraga.

Quienes no deseen seguir esa recomendación deberán entregar una carta en la que constaten que están al tanto de la regresión académica del estudiante pero que desean mantenerse en la educación en línea.

Sin embargo, en cualquier caso se pondrán en marcha varias estrategias para monitorear e intervenir a cada estudiante con desempeño deficiente como, por ejemplo, brindarles oportunidades de tiempo adicional de instrucción en formatos como Saturday Academy, Winter Break Academy y Spring Break Academy, tutorías antes y después de clases; visitas domiciliarias y entrenamiento a profesores frente a los nuevos retos.

Además, el distrito deberá enviar informes mensuales de seguimiento del progreso a los padres en los que se describirán las intervenciones adicionales que necesite el alumno y también proporcionará actualizaciones semestrales sobre la eficacia de los métodos de intervención.

Por otra parte, recibirán un apoyo importante los aprendices del inglés al igual que los estudiantes con discapacidades, los migrantes y los que experimentan una situación inestable de acceso a vivienda.

Por último, entre las muchas cosas que se harán en el segundo semestre, está el desarrollo de una herramienta llamada ‘Universal Screening Criteria (USC)’ que busca identificar a los estudiantes que no están teniendo un progreso adecuado en My School Online con el fin de proveerles notificaciones por escrito a sus padres y advertirles de los riesgos asociados de continuar en la modalidad en línea.

Pero mientras se despliega el plan que adelanta el distrito, son muchas las cosas que los padres pueden hacer desde ya para extender el apoyo a sus hijos. En primer lugar, reconocer cuando éstos no están preparados para recibir lecciones en línea.

“Si no se pueden sentar al frente de una computadora por largo tiempo para ver un video educativo, no la saben manejar o encenderla, dan vueltas en su silla, lloran y se paran, es claro que el aprendizaje virtual no es el mejor camino para ellos”, advierte Sabina García.

Por otro lado, es importante brindar un apoyo emocional alentándolos a no desfallecer frente a las dificultades académicas, revisar las calificaciones cada semana al igual que las asignaciones colgadas en plataformas virtuales, incentivar el amor al aprendizaje a través de refuerzos positivos y no con castigos, disminuir el tiempo de exposición a pantallas en los ratos libres y evitar conductas como hacerles las tareas o trabajos.

Se trata, entonces, de hacer un trabajo en equipo entre profesores, padres de familia, estudiantes y autoridades educativas que aminore el daño que dejó la pandemia y permita que de cara al futuro el nivel académico regrese a los índices normales y los estudiantes recuperen el gusto por el aprendizaje.

 

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