Sophia Lacayo: Desconfíen de lo aparentemente fácil

Por: Sophia Lacayo

Nicaragua anunció el pasado 22 de noviembre el libre visado para todos los cubanos que quieran viajar a ese país. La noticia provocó una avalancha de personas ante las oficinas de la aerolínea Copa Airlines, en La Habana, en busca de reservas de vuelo. El único objetivo: Escapar.

Hubo quienes estuvieron cerca de cinco horas en la cola en un intento, en ocasiones fallido, de obtener un boleto. Esta gratuidad de Daniel Ortega al régimen castrista constituye “otra válvula de escape” instrumentada bilateralmente para liberar la presión que se vive en medio de un cultivo de descontento en la isla.

“Cuba entera huyendo para Nicaragua, que nunca ha sido un país que ofrezca mucha prosperidad, y allí la cosa política tampoco está muy bien que digamos. Pero yo me voy para cualquier lugar del mundo que me aleje de la locura que se vive aquí por un Gobierno caprichoso”, dijo Edwin Zaldívar, un trabajador isleño en un reportaje de la prensa independiente.

Como nicaragüense, tengo la obligación de alertar al sufrido pueblo cubano de las consecuencias de migrar de una dictadura a otra con las mismas o peores técnicas de represión, falta de oportunidades, irrespeto por los derechos humanos y ausencia de libertades fundamentales.

Lo triste es que muchos cubanos están vendiendo sus pertenencias para volar a Nicaragua. “Si este país se tiene que quedar vacío, se va a quedar, pero queremos volar ya para Nicaragua. Hemos vendido nuestras casas para podernos ir de este país”, dijo otra cubana no identificada a la cadena Univisión.

No obstante, es necesario analizar qué se esconde detrás de esta medida. El senador republicano, Marco Rubio, calificó como un “acto hostil” el hecho de que “el régimen Ortega-Murillo esté ayudando a la dictadura cubana al eliminar los requisitos de visa para instigar la migración masiva hacia nuestra frontera sur”.

Analistas políticos consideran que Ortega está utilizando a los cubanos como una especie de arma geopolítica.

El tardocastrismo continúa siendo, sin dudas, la cabeza de la serpiente. Los habitantes de la mayor de las Antillas no deben dejarse engañar con estas artimañas totalitarias. Salir de la cárcel rodeada de agua no es garantía de alcanzar un estatus legal o las puertas abiertas de EEUU. El calvario pudiera ser duro y complicado en una travesía a través de los territorios circundantes.

Muchos residentes en mi distrito me preguntan y mi consejo es sencillo: Siempre desconfíen de lo aparentemente fácil, más si viene acuñado por el sello de una dictadura.

 

 

 

Articulo pagado por ‘Mujer Empoderate’

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