El impacto de la inflación en las rentas

 

Las propiedades son bienes que siempre protegen de la inflación y las nuevas generaciones, al no tener una casa, carecen de esta protección

 

Por: Edda Pujadas

 

 

El incremento de los alquileres de vivienda es uno de los temas más preocupantes para los residentes de Miami en la actualidad y es que en, gran parte del sur de Florida, las rentas están aumentando a un paso más acelerado que en el resto del país, ubicándose en un 57.2% en los últimos doce meses.

De acuerdo al portal Realtor.com, el precio promedio de las rentas en la zona Miami-Fort Lauderdale-West Palm Beach, en marzo del 2022 es de $2,988 dólares mensuales, a lo que se suma una tremenda escasez de inventario. Los dos siguientes mercados con mayor aumento en un año también están en Florida y se ubican en el área de Orlando-Kissimmee-Sanford, con un incremento del 35% y un costo promedio de las rentas de $1,886 dólares mensuales.

Ante esta realidad, la alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine-Cava, anunció que planea poner en práctica el programa “Building Block”, por su denominación en inglés, para buscar soluciones a la crisis de la vivienda. El primer paso es dedicar $13 millones más al Programa de Emergencia en los Alquileres de Miami-Dade (ERAP), que está aceptando solicitudes en estos momentos.

Si bien, a través del programa “Building Blocks”, el condado de Miami-Dade buscará aumentar la oferta de unidades de vivienda y una amplia gama de protecciones para inquilinos, este problema no se limita a las rentas, es, quizás un ejemplo de la situación inflacionaria y económica nacional.

 

¿NOS DESPEDIMOS DEL SUEÑO AMERICANO?

El economista Tulio Rodríguez explica que aquí tenemos un concepto que se llama el “sueño americano” que consiste en que puedes tener tu casa, tu trabajo, tu carro, educación para tus hijos, comida sobre la mesa y al final un retiro decoroso, pero con el estilo de vida de las nuevas generaciones y las rotaciones laborales, la posesión de la casa es un concepto que ha ido cambiando y se ha desarrollado una cultura de rentistas, basada en la conveniencia laboral.

“Y es que este país tiene, además, una constitución legal que protege al propietario de la vivienda, no al inquilino. Esta es una estructura buena y firme para el sector inmobiliario, pero las cosas están cambiando porque tenemos un proceso de transformación ideológica en el liderazgo de este país, de hecho, cuando la pandemia hubo periodos donde se prohibieron los desalojos, no obstante Estados Unidos sigue siendo el país por excelencia para invertir en el sector inmobiliario”, señala Rodríguez.

Otro cambio importante manifestado por el economista Rodríguez es que nosotros tenemos muchos años sin que haya inflación marcada, pero que hoy la tenemos en 8.5% y la Reserva Federal no esta suficientemente clara de hacía donde vamos. Igualmente, mencionó los problemas existentes con la cadena de suministros, la generosidad de la política fiscal y el exceso de liquidez que se lanzó a la calle.

Rodríguez acota que si bien la inflación reconocida del 8.5%, la realidad es que es mucho más alta y que en, lo próximos 24 meses, la tendencia es al alza. “Por su puesto, las cosas pueden deteriorarse y entrar en un proceso que no sea de inflación sino de recesión, que los productos se dejen de vender y esto podría aflojar un poco los precios, pero hay, incluso, situaciones de recesión donde los precios no ceden.”.

“Prever más adelante es bien difícil, sobre todo si tomamos en cuenta la situación migratoria. Europa se esta desdibujando del mapa porque esta sufriendo migraciones masivas, tenemos gente que huye de circunstancias políticas de diferentes países y la situación con Rusia es complicada”, manifiesta.

Agrega Rodríguez que Estados Unidos tiene una deuda inmanejable y tienes, además, tres pilares: el dólar, que se está debilitando a altísima velocidad; la fuerza militar, que se está usando de una manera muy limitada y la fuerza de consumo, que, si las otras se deterioran, también se debilita, lo que hace que la situación sea complicada de cara al futuro, por lo que cree que, para el próximo año, la inflación va será alta y la escasez de viviendas también.

“Tenemos 35 años de una administración que, por períodos de cuatro años, ha ido acumulando una deuda que teníamos en 5 trillones de dólares y ahora está en 30 trillones de dólares. El dinero se ha soportado en el valor del dólar producto de la Segunda Guerra Mundial y no se sustentado en la conducción del país y la nueva generación de riqueza, así que hoy ese gran sueño americano está, sin duda, frente a taques”.

“Qué pasa entonces con las rentas?, que la gente no puede comprar o tiene que esperar periodos más largos para comprar y que los procesos de rotación laboral, que implican que hoy trabajas en una ciudad y luego en otra, hacen que haya una mayor demanda de rentistas, pero, realmente, la casa es un bien que siempre te protege de la inflación y las nuevas generaciones, al no tener casa, no tienen protección sobre la inflación”.

Explica Rodríguez que, en el sector inmobiliario, el tema de la inflación se agrava porque no hay suficiente inventario. Al estado de la Florida vienen muchos inversionistas de Latinoamérica y Europa para comprar propiedades aquí, esto ha hecho que aquí no se genere empleo como tal, sino una infusión de dinero por las inversiones inmobiliarias de gente de otras partes del mundo e incluso, de otras ciudades de Estados Unidos.

“También es complicado tomar los riesgos de construcción”, comenta Rodríguez, “los desarrolladores no saben cuánto van a incrementarse las tasas y los costos. No hay terrenos adecuados en las zonas adecuadas, porque si bien, la Florida es extensa, la gente quiere estar en los centros poblados y los constructores quieren estar seguros de edificar donde puedan alquilar o vender las propiedades a un precio que les permita recuperar la inversión”.

“Ahora, qué pasa si las leyes empiezan a cambiar y en lugar de proteger al propietario de la vivienda, empiezan a proteger al inquilino? Pues si pasamos de una cultura capitalista de desarrollo a una estructura social y política que esta netamente protegiendo el bienestar de los ciudadanos a través de políticas de control de precios, se eliminará el estimulo a la inversión y al desarrollo de viviendas”.

Comentó Rodríguez que, si bien esto es bueno en el corto y mediano plazo porque la gente siente que la están ayudando, el deber del Estado es velar por la generación de bienestar social a largo plazo, no proteger a una persona individual que no pueda pagar la renta en un momento dado, porque eso al final lo que hace es generar pobreza colectiva.

 

 

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