La nueva normalidad en la economía

 

 

Por: Diana Bello Aristizábal

 

Desde marzo del 2020, Estados Unidos ha venido experimentando una transformación económica que está cambiando las reglas del juego positiva y negativamente. Por eso, el 2022 será el año del reajuste, lo cual no significa volver a niveles prepandémicos sino empezar a enfrentar una nueva normalidad.

Esa nueva normalidad a la que hemos llegado estuvo influenciada por factores como los estímulos económicos del gobierno, las cuarentenas y el cierre de los negocios por el COVID-19 que sirvieron de abono para revolucionar el mercado laboral y las nuevas variantes del coronavirus.

Como resultado, hoy estamos como sociedad asumiendo las consecuencias de todo lo que ha pasado desde el 2020, lo cual permite a los expertos hacer una proyección de cómo podría verse la economía en el presente año y qué retos nos esperan.

 

Crecimiento e inflación

De acuerdo con Nelson Sotomayor, profesor de economía de Miami-Dade College, la tasa de crecimiento económico fue de 5,5% para el 2021 y se pronostica que podría ubicarse en el 4% este año.

“La tasa de crecimiento típica de Estados Unidos está entre el 2% y el 3%. En el 2020, hubo una desaceleración del crecimiento económico por el inicio de la pandemia, luego en el 2021 subió por encima de la media y para este año nuevamente bajará, lo cual es normal y no significa que la economía se esté estancando”, aclara el experto.

Sin embargo, de acuerdo con Tulio Rodríguez, economista y desarrollador inmobiliario, el aparente crecimiento económico del 2021 viene de imprimir dólares inorgánicos, es decir, se trata de un dinero que no está respaldado por el fortalecimiento de la economía interna sino por factores como los cheques de estímulos.

“Imprimir lo que conocemos como moneda inorgánica conduce a ciclos inflacionarios y la inflación es el mayor enemigo de cualquier economía. Por eso, hay que controlarla”, comenta.

Al respecto, al cierre de esta edición se anunció que el índice de inflación de precios al consumidor alcanzó su mayor nivel desde junio de 1982 con un 7% al cierre del año pasado, según la Oficina de Estadísticas Laborales.

Ante este panorama, aunque aún no es posible predecir si seguirá subiendo o no, la tendencia apunta a que en los próximos 24 meses subirán los precios de los bienes y servicios de forma sostenida, tal y como ocurrió en el 2021 cuando el incremento de precios no cesó ni en el último mes.

Para Nelson Sotomayor, el problema de la inflación comenzó a producirse, entre otras cosas, cuando creció el poder del consumidor. “Lo que sucedió es que hubo una demanda muy alta y un incremento bajo de la oferta, siendo esta relación una de las razones que dio paso a la subida de la inflación”, afirma.

Bajo esta perspectiva, considera que este año la demanda continuará siendo fuerte en razón de que los ciudadanos están buscando trabajos mejor remunerados y, por eso mismo, gastarán más dinero. Sin embargo, para el economista este año disminuiría la brecha entre la oferta y la demanda al igual que se reducirían los precios a lo largo del año, excluyendo los de la energía y los alimentos que tienden a ser volátiles.

Al respecto, surje una pregunta, ¿seguiremos viendo los estantes del supermercado vacíos? Tulio Rodríguez asegura que sí. “El año 2022 y 2023 van a ser más de lo mismo. Seguiremos viendo escasez”, apunta.

Lo anterior se debe a que el mercado aún no se ha recuperado de la interrupción en la cadena de suministros que se dio el año pasado cuando los barcos no podían descargar mercancía en algunos puertos ni había suficiente personal que atendiera estas labores, lo cual retrasó los tiempos de entrega.

Otro factor que afectó negativamente la entrega y recepción oportuna de productos a nivel mundial el año pasado fue la dificultad para acceder a piezas esenciales en la producción de un bien, como ocurrió en la industria automotriz cuando empezaron a escasear los semiconductores que son necesarios para fabricar autos. En consecuencia, hubo una oferta baja de automóviles en contraposición con la demanda.

“Esa interrupción en la cadena de suministros toma tiempo en reestablecerse y por eso mismo los próximos dos años pueden ser complicados con tendencia a mejorar”, asegura Tulio.

 

Perspectivas en el mercado laboral

Uno de los aspectos que más ha tenido influencia en la economía es, sin duda, la fuerza laboral. Este asunto merece un análisis riguroso aún cuando las cifras de desempleo indiquen que vamos por buen camino, pues todavía hay cuatro millones de estadounidenses menos en el mercado que en la víspera de la pandemia.

“Según el último reporte, la tasa actual de desempleo es del 3,9%. Si miramos esta cifra, podríamos pensar que estamos bajo parámetros normales pero esa no es la realidad”, apunta Nelson Sotomayor.

De acuerdo con su análisis, una de las cosas que más ha cambiado el mercado laboral es que la flexibilidad se convirtió en el mayor atractivo para los empleados gracias a la pandemia. Por esta razón, cada vez es más común que las personas renuncien a sus empleos esperando conseguir algo mejor en cuanto a condiciones laborales y salario.

“Por cada 3 ofertas de empleo hay 2 personas buscando trabajo. Esta relación cambia cuando miramos los trabajos de menor remuneración económica. En ese caso, la tendencia es a que haya muchos más puestos que personas interesadas en tomarlos”, añade.

Para Tulio Rodríguez, el hecho de que haya pocos individuos aplicando a los trabajos es un problema que, por ahora, no está en camino a solucionarse. “A la gente hay que enseñarle a pescar no darle el pescado pero el gobierno hizo esto último con los cheques de estímulo, lo cual derivó en que muchos prefieran vivir de eso antes que trabajar”, dice. No atender esta problemática, según el economista, podría generar un mayor impacto negativo en la inflación y en el crecimiento para el 2022.

Sin embargo, el auge de los emprendimientos pequeños podría favorecer la economía, aunque los beneficios se verían en el 2023 al tratarse de un proceso paulatino que requiere de tiempo de incubación y desarrollo.

La dificultad para esos pequeños negocios es que les será difícil competir con las grandes empresas en cuanto a salario y beneficios, pero esto también dependerá de la industria en la que se muevan. “Para el 2022, se prevee un crecimiento del turismo y de los productos básicos de consumo, mientras los sectores financiero y de construcción estarán en mayor dificultad”, sugiere Nelson Sotomayor.

 

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