Antipatía electoral: un duro golpe a la democracia

“Una gran democracia debe progresar o pronto dejará de ser o grande o democracia”. Theodore Roosevelt

 

Por Sophia Lacayo

Duele, esa es la palabra. Duele mirar hacia el sur. Sus sistemas de gobierno, la herencia del inmovilismo y la falta de acción y compromiso de muchas organizaciones y la comunidad internacional. Mantenerse en silencio es, de cierta forma, legitimar la barbarie. Si no denunciamos nos convertimos, inexorablemente, en cómplices y perpetuamos la criminalidad institucional.

Un estudio divulgado por el observatorio nicaragüense Urnas Abiertas, el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA), y el Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello de Venezuela sentenció que “Las elecciones del 7 de noviembre en Nicaragua son “un plan doloso para acabar con la democracia”.

El informe basó su resultado en las acciones ejecutadas por el régimen del presidente Daniel Ortega, quien busca su tercera reelección para un cuarto periodo consecutivo de cinco años y segundo con su esposa, Rosario Murillo, como vicepresidenta.

El estudio identificó la “manipulación excluyente del padrón, persecución judicial de opositores, exclusión de candidaturas, uso ilegal de recursos del Estado con fines proselitistas, y la falta de garantía de los derechos y libertades por parte del poder ejecutivo y la autoridad electoral”. En pocas palabras: “La cancelación de tres partidos de oposición y el arresto de siete aspirantes a la Presidencia, según la investigación, demuestra el uso de “métodos ilegales y engañosos para eliminar toda competencia electoral”.

Y yo me pregunto ¿Dónde están los gobiernos democráticos, los organismos internacionales y demás actores pertinentes? Bien y usted. Más de 4,4 millones de nicaragüenses están citados para ir a las urnas el primer domingo de noviembre para un circo montado con todo fin y propósito

Tuve la oportunidad de seguir muy de cerca el foro anual “Youth and Democracy” celebrado en Miami. La fundadora y presidenta de la organización, Cecilia Nava, en una rueda de prensa previa al evento denunció la represión en países del continente: “Los regímenes totalitarios utilizan el miedo como herramienta de represión. Tenemos cuatro dictaduras (Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia) y peligros potenciales en Argentina y Perú. Necesitamos recuperar las democracias que se han perdido”

La democracia es una palabra que parece haberse desterrado del diccionario latinoamericano.

Un juez amplió la detención preventiva por otros cinco meses de la expresidenta interina de Bolivia Jeanine Áñez, detenida desde el mes de marzo por presuntos cargos de conspiración, terrorismo y sedición. Con Áñez suman más de 40 detenidos de forma “preventiva”, entre los cuales figuran dos exministros, así como exfuncionarios, militares y policías por el estallido social de noviembre de 2019. El reclamo de la población llevó a renunciar al entonces presidente Evo Morales, quien había iniciado su cuarto período constitucional luego de celebrar unas elecciones catalogadas como amañadas y fraudulentas.

Esta es una estructura delincuencial que tiene su casa matriz en La Habana, desde donde se dictan los lineamientos a las dos filiales que, ahora mismo, controlan de forma directa: Venezuela y Nicaragua.

Ambas son esenciales para el régimen cubano. La primera constituye su principal fuente de ingresos. Venezuela no solo es proveedora de petróleo subvencionado, maletas de dólares y una cantidad de negocios de incalculable volumen que recién comienza a ser investigado. El caso de Nicaragua, a su escala, guarda semejanzas. Además de importantes negocios, el país bajo la dictadura de Ortega y Murillo funciona como un aliviadero y estación de paso para militares, asesores, espías y funcionarios que entran y salen de La Habana a través de Managua sin registros ni control alguno.

El exalcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, afirmó que las elecciones de alcaldes y gobernadores que se realizarán en Venezuela el 21 de noviembre son “uno de los engaños que terminan siendo como una droga que hace de los incautos que la consumen por primera vez unos adictos a la mentira” Y agregó “o penosamente drogatas de los fraudes electorales. Son varios los espectáculos de falsificaciones de comicios en los que la magia revolucionaria hace ver que la gente vota”

Los mismos mecanismos de los Castro, con un sistema de elecciones que no son elecciones, con gente que vota, pero no vota directamente: una película surrealista de Buñuel.

Es que existe una estructura delincuencial con forma de títere que es movido desde la Habana, a su antojo por el tardocastrismo. La cabeza de la serpiente como la calificó el senador Marco Rubio, en una ocasión. Venezuela y Nicaragua son imprescindibles para la supervivencia de la dictadura cubana. La primera es su principal fuente de ingresos que ha terminado por asfixiar a todo un país y sumirlo en la miseria. Nicaragua, a opinión de muchos, y como subraya el sitio 14 y medio “representa un aliviadero y estación de paso para militares, asesores, espías y funcionarios que entran y salen de la capital cubana a través de Managua sin registros ni control alguno”.

Consejos electorales corruptos, represión, fraude condicionan a las personas al cansancio. Muchos ciudadanos que vivieron en regímenes totalitarios huyen, emigran en busca de salvaguardar sus vidas o de mejores oportunidades, pero tan adaptados están a estos escenarios sombríos que parecen sembrar una especie de antipatía electoral a otros países democráticos.

Por estos días estamos comenzando la votación anticipada en Miami, Hialeah y Miami Beach y es muy triste ver que hay más carteles de propaganda política que votantes. Homestead también define su futuro. Actualmente hay alrededor de 1.5 millones de votantes registrados en el condado Dade y en estas cuatro ciudades se concentra el 29 por ciento.

Las cifras son tan bajas que cuando usted lea este artículo no habrá rebasado la participación los siete puntos porcentuales. Lo más triste es que cuesta dinero al contribuyente, a ti y a mí, que vemos como un millón de dólares de nuestros impuestos se diluyen en unos comicios a los que pocos acuden.

La democracia no puede funcionar sin la participación amplia y esa se logra con los votos. No dejes que te impongan a los políticos, se consecuente, sopesa, compara, decide y participa.

 

 

Artículo pagado por ‘Mujer Empodérate’

 

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