Cuban expatriates remain skeptical about softening relations with U.S.

 

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By: E.R. Pulgar

A few months ago, famous American broadcaster Conan O’Brien danced the rumba and visited a cigar factory in Havana, Cuba during a special episode of his TV show. The iconic redheaded comedian visited Cuba following the U.S. government’s decision to end travel restrictions for U.S. citizens to visit the island. O’Brien has not been the only media leader to capitalize on this; with the Cuban people incessantly highlighted in recent news reports, statistics concerning a rise in American tourists present in Cuba have been pouring in, with Cuba being portrayed as a country that will accept visitors, whether tourists or investors.

This rapid succession of normalization in relations between the United States and Cuba came to a head last Friday when President Obama met with lawmakers from the island and officially took Cuba off the U.S.’s blacklist of terrorist countries. The decision proved to be polarizing in the Cuban community of expatriates, and emphasized a generation gap that had previous not been as present. As the two nations find themselves ready to once again begin to interact, the Cuban community finds itself divided.

The positive changes in diplomacy between both nations have been hailed by Americans, with younger Cubans echoing this optimistic sentiment. Cuban Roxana Hernandez focused on the economic situation when prompted about her opinion on the matter, stating that the Cuban people will have “more work and money to survive,” now that more entrepreneurs will start to invest in Cuba and open businesses on the island. Hernandez maintains hope that the people will find employment as companies and investors start coming to Cuba, noting that modern Cubans currently “no longer make enough to make ends meet.”

Opposite the younger Cubans with a more progressive outlook on the decision, we find their parents, grandparents and great-grandparents. This was the generation of Cubans who suffered through Operation Pedro Pan and the separation of their families, the people who carved out new lives so that their children would not have to be influenced by a communist regime. Miami, Florida is perhaps the largest Cuban diaspora outside of the actual island; of the approximately one million Cubans who fled their native country, more than half have made Miami their home, building new lives from the ruins of their old ones through hard work and the desire to get their families ahead.

Ninoska Perez Castellon
Ninoska Perez Castellon

Among these perseverant and awe-inspiring Cuban expatriates living in Miami, we can count Ninoska Pérez Castellón, the journalist and political commentator who founded influential local program Radio Mambi. Pérez Castellón did not try to sugarcoat her answer when asked about the new U.S/ relations with her native Cuba: “Removing Cuba from the list of communist countries is an irresponsibility.”

The most compelling argument given by supporters of Cuba’s removal from the U.S.’ “blacklist” and increasingly normalized relations between the two countries usually involves American companies bringing resources and jobs to the Cuban people. Pérez Castellón refutes this, saying that Cuban citizens do not have access to possible investments, and foreign companies bringing their business where citizens can not actively participate in the grand scheme of things “[condemns] Cubans to be fifth-category citizens in their own country … they can not aspire to the same opportunities for investment as foreigners.” Even Cubans who support the decision note that the dynamics of Cuban politics need to be reevaluated if any significant positive change is to take place, with Pérez Castellón noting that “[it] is not a matter of  the Castro brothers.” “If their successor has the same mindset,” she says, “you could change the face, but if the system remains the same, nothing has been won.”

In the months following the decision to take Cuba off the list, American tourists will continue to visit the island, Cuban citizens will be incessantly hounded by the media and the U.S. embassy in Havana will more than likely reopen. There will be those who will continue to think that American tourists and foreign companies will reinvigorate Cuba’s fractured economy through investments and tourism expenditures, but with the country still under the very regime that forced half its citizens to flee, the decision to reestablish diplomatic relations with the U.S. will without a doubt causes dissent.

Pérez Castellón urges not to forget that “tourists from around the world have been visiting Cuba for the last thirty years and nothing has happened … the Cuban people do not have to change; It is the repressive regime.” Diplomatic relations with the U.S. aside, Cuba today has a long way to go to improve itself; Perez Castellon said it best when she noted that “it is humbling to think that an American with his little tourist shirt and a mojito in his hand will bring democracy to Cuba.” She paints a comical picture, but it rings with chilling truth.
A version of this article appeared in Spanish-language political journalism platform NuestrosPolíticos.com

 

—————————- En Español —————–——

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Permanecen voces escépticas sobre la reapertura cubana

 

Por: E. R. Pulgar

Hace unos meses, el famoso locutor estadounidense Conan o’Brien bailó la rumba y visitó una fábrica de cigarros en un episodio especial de su programa de televisión. Esta vez el icónico comediante pelirrojo visitó Cuba, hecho posible tras el fin de las restricciones de viaje a la isla desde los EEUU. El programa de O’Brien no ha sido el único programa o medio donde el pueblo Cubano se ha visto resaltado recientemente; se han visto incontables reportes sobre el aumento de turistas norteamericanos desde la disolución de restricciones viajeras y Cuba está siendo retratada como un país que aceptará a visitantes, sean turistas o inversionistas.

Esta rápida sucesión de normalización en las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba culminó el viernes pasado, cuando el presidente Obama se reunió con legisladores de la isla y oficialmente sacó a Cuba de su lista de países terroristas. La decision ha demostrado ser polarizante entre expatriados cubanos de diferentes generaciones.

Mientras los Estados Unidos y Cuba se ven preparados para mejorar relaciones entre sí mismos, el pueblo cubano se encuentra dividido sobre la decisión. Muchos estadounidenses han celebrado los cambios diplomáticos y este sentimiento optimista ha sido compartido por bastantes cubanos jóvenes. La cubana Roxana Hernandez se enfocó en la situacion económica, diciendo que la gente cubana tendrá “más trabajos y dinero para poder sobrevivir” ahora que más empresarios empezarán a invertir en Cuba y abrir negocios allá. Con las empresas, Hernandez tiene esperanza de que vendran tambien trabajos para la gente cubana, que hasta ahora “[ha estado] en un momento que ya no alcanza para satisfacer las necesidades de la semana.”

Opuesto a la generacion de cubanos jóvenes con puntos de vista más progresivos acerca de la decisión, se encuentran sus padres, sus abuelos y bisabuelos. Esta fue la generacion de cubanos que sufrió la Operación Pedro Pan y la separación de su familia; la gente que esculpió vidas nuevas para que sus hijos no tuvieran que ser influidos por un régimen comunista.

Miami, Florida es quizás la localidad mas grande de diaspora cubana fuera de la isla. De los aproximadamente un millón de cubanos que huyeron de la isla, más de la mitad, hacen de Miami su hogar, construyendo nuevas vidas de las ruinas tras su esfuerzo y el deseo de sacar a sus familias adelante.

Ninoska Perez Castellon
Ninoska Perez Castellon

Entre esta gente perseverante e inspiradora en Miami se puede contar a Ninoska Pérez Castellón, periodista, comentarista política y fundadora del influyente programa Radio Mambí.   Pérez Castellón no trató de suavizar su respuesta cuando se le solicitó sobre las relaciones nuevas entre EE.UU. y Cuba: “quitar a Cuba de la lista de países terroristas es una irresponsabilidad.”

El argumento más poderoso de la gente que apoya la decision de sacar a Cuba de la “lista negra” y de empezar a normalizar relaciones se basa en las empresas trayendo recursos y más trabajos para la gente cubana. Pérez Castellón refuta esto, diciendo que los ciudadanos cubanos no tienen acceso a poder hacer inversiones, y extranjeros trayendo empresas a Cuba donde los ciudadanos no pueden participar en el gran esquema “[condenan] al cubano a ser un ciudadano de quinta categoría en su propio país… no pueden aspirar a tener las mismas oportunidades para inversiones que tiene un extranjero.” Hasta los cubanos que apoyan la decisión notan que tiene que cambiar la dinámica de la política cubana si se quiere implementar un cambio positivo. Aunque tenga la gente cubana más trabajos para poder sobrevivir, Pérez Castellón nota que “no se trata de los hermanos Castro,” diciendo que “si el que viene detrás de ellos está en lo mismo, pudiera cambiarle el rostro, pero si el sistema sigue siendo el mismo, no se ha ganado nada.”

Tras las decisiones de los últimos meses, los turistas americanos seguirán aprovechando de visitar al territorio, Cuba y sus ciudadanos serán incesamente acosados por los medios y quizá se abrirán de nuevo las embajadas estadounidenses en La Habana. Habrán los que seguirán pensando que los turistas estadounidenses y estas empresas mejorarán la economía corrupta en Cuba con inversiones y los gastos del turismo, pero con Cuba todavía bajo el régimen que ha forzado a tantos a huir, la decisión de aprobar relaciones diplomáticas con los EE.UU. sin duda causa discordía.

Pérez Castellón urge a no olvidar que “hace treinta años que estan yendo turistas del resto del mundo y no ha pasado nada… el pueblo cubano no tiene que cambiar; es el régimen represivo.” Poniendo a las relaciones diplomáticas con EE.UU. a un lado, Cuba hoy dia tiene un largo camino que atravesar; quizá la señora Pérez Castellón lo dijo mejor cuando noto que “es humillante pensar que un americano con su camisita de turista y un mojito en la mano le vaya a llevar la democracia a Cuba.”

Aunque luzca cómica la imagen, conlleva preocupaciones verdaderas.

 

Este artículo aparece en Doral Family Journal con el permiso de NuestrosPolíticos, una plataforma de periodismo político en español.

 

 

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