Doral Se Despidió de Monseñor Tomás Marín.

En una misa solemne, concelebrada por dos Arzobispos

 

Por: María Alejandra Pulgar

@marialepulgar – NAHJ #37172

 

El Pastor Fundador de la Parroquia Nuestra Sra. De Guadalupe, Mons. Tomás Marín falleció el pasado 28 de diciembre. La comunidad le brindó una cálida y amorosa despedida, en una misa de funeral solemne, realizada el 5 de enero, concelebrada por los sacerdotes de la Arquidiócesis, tres obispos, el Arzobispo Emérito Favalora y presidida por el Arzobispo de Miami Thomas Wenski.

Diáconos, seminaristas y más de cincuenta sacerdotes hicieron acto de presencia en la misa, llena de simbolismo y recuerdos sobre la vida y obra de Mons. Marín, una vida breve, pero llena de logros.

Marín estuvo siempre dedicado a servir a la gente, primero como médico cardiólogo y luego como sacerdote. Su Excelencia Wenski llamó a su amigo Tomás “Un médico para las almas” durante su homilía, donde describió detalladamente el carácter de Mons. Marín. Hasta el último momento estuvo pendiente de sus fieles, de organizarles el horario de las misas de Año Nuevo, se atender sus necesidades y solicitudes.

Llegó incluso a escribir desde el hospital las tarjetas manuscritas de Navidad para sus feligreses y amigos. Esos eran los sutiles detalles que Mons. Marín tenía constantemente hacia su grey, que le distinguieron siempre entre otros sacerdotes.

Modelo de fe, responsabilidad y perseverancia

Durante su período, primero como administrador y luego pastor de la naciente parroquia Guadalupe en Doral, Marín tuvo que confrontar muchas pruebas y superar obstáculos para realizar su labor y asegurar el espacio que hoy ocupa la iglesia.

La parroquia crecía junto con la ciudad, y junto a ella las responsabilidades: encontrar espacios más grandes para celebrar misa los fines de semana; organizar el Catecismo; crear una oficina administrativa; incorporar más horarios y diferentes idiomas para la misa; administrar los sacramentos en capillas prestadas, todo esto mientras también ejercía como Canciller de la Arquidiócesis y trabajaba para conseguir, primero la tierra, y luego los fondos y permisos para iniciar la construcción de la parroquia.

Su gran fe y perseverancia prevalecieron y fue el momento de seguir adelante, para servir a otros fieles como Pastor, primero en St. Timothy y luego en St. Augustine, su última parroquia.

Durante sus homilías, Marín no solamente explicaba las escrituras, sino que tomaba el tiempo de educar a los fieles sobre filosofía, teología e historia, para dar contexto y que se comprendieran los mensajes. Siempre fue generoso en compartir sus conocimientos para ayudar a la gente a crecer en la fe. Mons. Marín fue un Pastor inolvidable, que sirvió con dedicación a sus fieles y a la Iglesia.

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