Educación: Una asignatura pendiente

 

Padres preocupados por el inicio escolar

 

Por: Diana Bello Aristizábal

 

 

El 24 de agosto es la fecha programada para el inicio del año escolar 2020-2021. Aún así, el panorama es incierto, pues los padres del condado de Miami-Dade aún no saben a ciencia cierta cómo se verá el próximo año escolar o si los colegios reabrirán o no de conformidad con la evolución del coronavirus.

A principios de julio se dijo que los colegios solo abrirían si el condado entra en fase 2 del coronavirus (es decir, 14 días continuos de declive de hospitalizaciones y nuevos casos positivos de COVID-19), una postura que el Superintendente de escuelas públicas del condado Miami-Dade, Alberto Carvalho,  ratificó al declarar en días recientes que el condado “no está listo para abrir las escuelas” con las estadísticas actuales.

También se dijo que el ambiente ideal para autorizar la reapertura escolar requerirá que menos del 10 por ciento de las personas que se hacen la prueba en el condado sean diagnosticadas con COVID-19, lo cual a la fecha no se cumple.

Alberto Carvalho

La situación se torna aún más incierta si se tiene en cuenta que alrededor del 40 por ciento de los menores que se han hecho la prueba del coronavirus en el condado han tenido resultados positivos, según cifras del Departamento de Salud de la Florida.

Así las cosas, y ante la avalancha de noticias que bombardean a los padres todos los días, la mayoría están en vilo frente a la reapertura escolar, más si se tiene en cuenta que Miami-Dade es uno de los condados más golpeados dentro de la Florida que, a su vez, es considerado como el epicentro del coronavirus en el país.

Los condados vecinos también están en la misma disyuntiva, aunque ya han comenzado a anunciar sus planes preliminares. En Palm Beach, por ejemplo, se tomó la decisión de comenzar el año escolar con una educación en línea, mientras en Broward el superintendente dijo que por ahora solo contempla la opción de aprendizaje a distancia.

De lo que si hay certeza es de la postura que asumieron los padres frente a los modelos de instrucción propuestos el pasado 1 de julio, cuando la junta escolar aprobó de forma unánime el plan de reapertura del distrito escolar, y que fueron evaluados por ellos mediante una encuesta pública que se cerró el 15 de julio.

En dicha encuesta, que respondieron 200,000 padres, cada familia debía seleccionar su preferencia frente a dos modelos de instrucción. El primero hace referencia a una educación presencial que contempla la posibilidad de asistir a clases cinco días a la semana o un modelo híbrido. De acuerdo con el Superintendente escolar Alberto Carvalho, el 52 por ciento de los encuestados seleccionó esta opción.

Por su parte, alrededor del 48 por ciento manifestó estar más a gusto con el modelo de educación en línea proporcionada por el distrito y conocido como ‘My School Online’.

Sobre el porcentaje de estudiantes que se retirarían del sistema escolar para optar por una educación en casa, o lo que se conoce como Homeschooling, o un programa virtual dirigido y sobre la nueva estrategia de reapertura del distrito de cara a los resultados de la encuesta, que variará de escuela a escuela, a la fecha de cierre de esta edición no se sabía nada.

Pero frente a este panorama, que cambia vertiginosamente, ¿qué opinan los padres y qué modelos de instrucción eligieron de cara a la nueva realidad? Hablamos con algunos de ellos y estas fueron sus percepciones.

 

Modelo presencial: “Mi hija está más retraída de lo normal”

Para María Cárdenas y su esposo, ella directora de la escuela secundaria Fusion Academy, en Downtown Dadeland, y él un policía, la opción es enviar a su hija mayor al colegio para iniciar el primer grado. “Lo haremos porque ambos trabajamos, pero también nos motiva el hecho de que mi hija ha sufrido mucho al no socializar”, dice María.

Según relata, el ánimo de su hija ha decaído progresivamente, pues muestra desinterés hacia las cosas, solo quiere ver televisión, está de mal humor constantemente, llora con frecuencia y ha tenido regresiones en el comportamiento.

Al ser directora de un colegio que se enfoca en el desarrollo académico de sus estudiantes pero también en su salud emocional y social, ella conoce el daño que puede causar el aislamiento y considera que los entornos virtuales no reemplazan la interacción cara a cara ni están hechos para todos los niños, aunque esto no quiere decir que considere la salud física menos importante.

Una situación similar enfrentan Ivonne y Robert Cobas quienes son padres de una niña de 11 meses y otra de cinco años. La mayor entraría a Kindergarten y los Cobas ya eligieron enviarla a la escuela.

“Nuestra hija está más retraída que de costumbre. Al no socializar con otros niños se ha vuelto mucho más tímida”, afirman estos padres que, además, en promedio trabajan entre 9 y 12 horas diarias y tienen reuniones constantemente.

Por eso, no podrían escoger la opción de educación en línea, ya que tendrían que monitorear a su hija constantemente interrumpiendo su trabajo. Tampoco pueden asignar esta tarea a sus abuelos, normalmente los cuidadores principales de las niñas, porque ninguno habla inglés.

Pero aunque la opción está clara por ahora para ambas familias, cada una tiene un plan para minimizar los riesgos. María, por su parte, está entrenando a su hija en el uso de la mascarilla y el lavado de manos, y le habla constantemente sobre la importancia de cubrirse la cara para proteger a sus abuelos.

Los Cobas, por su parte, son conscientes de que enviar a Isabella al colegio será todo un reto, pero les tranquiliza saber que ella es buena para seguir instrucciones dentro de un entorno escolar.

Frente a la realidad de muchos padres de tener que enviar a sus hijos al colegios, una profesora, que prefirió mantener el anonimato, les aconseja no esperar hasta el inicio del año escolar para hablarles a los niños sobre medidas de seguridad.

“Hacerlo implica dejarle una tarea más a los maestros que tendrían que preocuparse por aquellos niños que no obedecen reglas como ponerse la mascarilla”, asegura.

 

Modelo en línea: “Mis hijos no tienen que ser parte de un experimento”

Rosangela Kirilauscas, dueña de una compañía de bienes raíces, decidió optar por ‘My School online’ como modelo educativo para sus dos hijos mayores. Su motivación principal es que no quiere separar a sus hijos de sus abuelos como ocurriría si los enviara al colegio para evitar contagiarlos.

Por otro lado, le preocupa la falta de cohesión en los mensajes difundidos por los políticos. “Uno dice una cosa y el otro lo contradice. Mientras tanto, el número de casos sigue creciendo y no es claro cómo garantizarán la seguridad de los niños”, asegura.

Rosangela no dudó en elegir la educación a distancia dirigida por el colegio, ya que es un terreno que aprendió a manejar cuando cancelaron las clases en marzo. En aquel entonces, la educación ofrecida presentaba muchas falencias principalmente porque no hubo tiempo de estructurar algo mejor.

Sin embargo, muchos consideran que en agosto el modelo virtual será muy diferente. “Como maestra sé que las escuelas se están esforzando por ofrecer un mejor sistema”, dice la educadora del condado.

Ella eligió la opción en línea porque “no quiere que sus hijos sean parte de un experimento”. En su caso la postura de sus hijos le ayudó a tomar una decisión. Al explicarles que tendrían que usar la mascarilla casi todo el tiempo, mantener distancia social y no compartir nada con otros niños, ellos mismos pidieron quedarse en casa.

 

Homeschooling y programas virtuales: “Ahora puedo corregir falencias en la educación de mi hija”

La educación en casa se define como aquella que es guiada por los padres sin restricciones de horario, con una mínima intervención del estado y sin tener que seguir un plan de estudios en particular.

Se puede hacer de dos formas: A través de una ‘escuela paraguas’ (colegio privado) que sirve para supervisar la educación de los niños en el hogar o de forma independiente con requisitos a seguir como mantener un portafolio y presentar una evaluación anual con el progreso del estudiante.

Quienes optan por este camino, deben enviar una carta de intención al superintendente escolar local comunicando la fecha de inicio del programa de Homeschooling. Entre sus características está que los padres pueden generar el diploma y este es válido para entrar a cualquier programa universitario en la Florida. 

Catalina Leibowitz, madre de una niña de 12 años, elegirá esta opción de estudio independiente para el próximo año escolar porque quiere aprovechar la pandemia para fortalecer algunas áreas de interés, como la escritura de ensayos, que en el entorno tradicional no puede.

Para Jennifer Bogk, madre de tres niñas que han hecho siempre Homeschooling y asesora de padres que inician este camino desde su negocio ‘Sparking Wonder’, la educación en casa es ideal para los niños de kinder, primer y segundo grado que necesitan más guía de sus padres y pueden verse perjudicados por una exposición prolongada a entornos virtuales, mientras que las escuelas en línea pueden ser una buena opción para los más grandes.

Los programas de instrucción virtual, hablando específicamente de aquellos que se ofrecen solo bajo esa modalidad pero que son del distrito, como Florida Virtual School o Miami-Dade Online Academy, se diferencian del Homeschooling en que cuentan con una plataforma a través de la cual el estudiante puede acceder a un plan de estudios y ser guiado por un maestro.

“Son ideales para los niños que no requieren tanta supervisión. Ofrecen el mismo plan de estudios de los colegios públicos presenciales, por lo cual regresar al sistema tradicional luego de que pase la pandemia sería más fácil”, asegura Bogk.

Esta modalidad le funcionó perfecto a Tatiana Valencia, madre de un adolescente actor, que inscribió a su hijo en Florida Virtual School durante la escuela intermedia porque sus horarios de grabación no eran compatibles con la educación presencial.

Ella advierte que no es un programa para todo el mundo ni apropiado para todas las circunstancias de la vida. “Durante la pandemia es ideal por el distanciamiento social. Sin embargo, no lo recomiendo a los niños que no son disciplinados o en circunstancias normales porque pienso que la socialización es muy importante para el desarrollo infantil”, puntualiza.

 

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