La ayuda no lleva maquillaje.

 

Por Sophia Lacayo

 

Para nadie es un secreto: la mayoría de los negocios a nivel global han sido gravemente afectados negativamente por la pandemia del COVID-19, pero quizás sean las pequeñas empresas las que han llevado la peor de las partes.

Una encuesta reciente de la Federación Nacional de Empresas Independientes encontró que el 92% de las pequeñas empresas fueron directamente tocadas por las situaciones adversas derivadas del coronavirus. Si aplicamos esos resultados en el condado de Miami-Dade, donde existe una cultura del servicio, y la sola restricción de viajes supone cuantiosas pérdidas, el panorama es, por lo menos, sombrío.

Una recesión – no es la primera- no representa necesariamente el final de un emprendimiento, pero la persona a cargo de llevar las riendas debe contar con la habilidad de identificar las herramientas y opciones disponibles para encontrar la tabla salvadora o la luz al final del túnel. Y no hablo de ayudas o préstamos, hablo de iniciativas, de reinventarse, de conocer sus derechos y por ende, estar dispuestos a reclamarlos en distintas instancias.

En mi experiencia en el área económica existen algunos pilares fundamentales, inviolables, si el objetivo es crecer, luego de por supuesto sobrevivir. Eliminar gastos innecesarios, racionalizar los procesos, automatizar y aumentar la eficiencia no es restar puntos de calidad, solo debes enfocarte. Aprovecha la tecnología, adaptala, convive con ella!  Ten presente que muchos programas o plataformas son gratuitas o de bajo costo y pueden tener un gran impacto en tu bolsillo. Prioriza la innovación, no solo para el duro presente sino para preparar el futuro. Tomate tu tiempo, escucha sugerencia de los clientes o de clientes potenciales. Piensa fuera de la caja o del área de confort, no te conformes.

No descuides construir alianzas con otros negocios o buscar nuevos proveedores. No seas huraño en centrarte solo en tu situación y enfócate también en retribuir a la comunidad. Algunos me dirán que es un desafío, una misión imposible, pero créanme, funciona. De grandes problemas salen las grandes soluciones

He recibido algunas quejas acerca de nuevas regulaciones para obtener los permisos y licencias operativas en el sur de la Florida por montos que ascienden a 25,000 dólares, ponen en jaque a los propietarios y crean un aura de incertidumbre. Ahora es el momento donde deberías preguntarte quién te representa y tomar acción. Los comisionados tienen fondos para ayudar a los pequeños comerciantes. Es injusto exigir sumas significativas para costear arquitectos o ingenieros para planos y demás asuntos burocráticos. Háganles recordar que la columna vertebral de la economía local son precisamente los pequeños negocios, que estamos en medio de una pandemia, proyecten la parte humana. No es momento de pensar en votos, es el momento de estar al lado de los que votan.

Es hora de pensar en la comunidad y no coquetear con el poder. La ayuda no lleva maquillaje.

 

Pueden llamar a la oficina de la excomisionada de Sweetwater Sophia Lacayo al 305-223-3288 para recibir orientación acerca de opciones y realidades para salvar su negocio. 

 

 

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