La importancia del arte en la Generación Z

 

Son muchos los rasgos que sociólogos atribuyen a la llamada Generación Z, generación a la que pertenecen todos los nacidos desde mediados de la década de los 90 hasta la mitad de la década de 2000, según el periódico La Vanguardia. En esta breve aproximación, que solo pretende proponer algunas posibles líneas de investigación en torno al tema “La importancia del arte en la Generación Z”, nos centraremos en tres únicos rasgos, a los que el arte puede dar una buena respuesta.

Tres rasgos de la Generación Z:

– La costumbre de la inmediatez. Según Inmaculada Rodríguez-Adura, profesora de estudios de economía y empresa de la UOC (Universidad Abierta de Cataluña), “estos nativos digitales [los pertenecientes a la Generación Z] están acostumbrados a la inmediatez, son capaces de utilizar hasta 5 dispositivos a la vez, realizando una multitarea” ?

– Los jóvenes de la Generación Z demuestran mayor activismo social. Tal y como afirman los datos de Young People Omnibus de Ipsos MORI, casi la mitad de las personas de entre 14 y 16 años (46%) en Gran Bretaña aseguran dedicar su tiempo para ayudar a personas de su comunidad en los últimos dos años, en comparación con solo el 30% en 2005. Y tres de cada diez (29%) están regularmente activos en su vecindario, comunidad u organización étnica en comparación con solo uno de cada diez (10%) en 2005 ?

Son innovadores, buscan formas libres de hacer las cosas ?

Respuestas a través del arte:

  1. La costumbre de la inmediatez, puede ser considerado un problema que a la larga genera frustración, algo negativo que dificulta la implicación de estos jóvenes en empresas a largo plazo. Un riesgo generacional que deben de aprender a combatir.

¿Qué puede aportar el arte al respecto?

Los talleres artísticos para jóvenes que ofrecen los museos contemporáneos son, por la misma naturaleza del arte, un buen método para aprender a detenerse. El proceso artístico implica escoger materiales, tomar decisiones, y conlleva atención plena en una sola cosa. La meta no es inmediata, no puede serlo, y requiere de un esfuerzo sosegado para lograrse.

En estos tiempos en los que el entretenimiento es continuo y fugaz, la relación con el arte permite el acceso a un disfrute lento en la ejecución de la tarea y contemplativo una vez ésta se ha completado.

  1. Los jóvenes de la Generación Z demuestran una alta implicación en proyectos sociales.

Podemos señalar la preciosa campaña del Museo Del Prado, en Madrid, y la ONG WWF: +que 1,5 grados Lo Cambia Todo, poniendo el arte y sus valores al servicio de la sociedad interviniendo virtualmente algunas de las obras del museo El Prado para realizar una campaña sobre el cambio climático. Con proyectos como este acercamos el arte al lenguaje de los más jóvenes.

  1. El arte como marco de libertad (no autoritario). Todo arte se ajusta a la necesidad humana de libertad, es una expresión personal, que no responde (o no tiene por qué hacerlo) a las normas o reclamos, ni siquiera a la estética dominante, del tiempo en el que se produce. La pedagogía de los museos, que relacionan arte y juventud, suele respetar y alentar esta libertad profunda.  No es el del taller artístico un marco rígido o autoritario, sino que en ellos el joven desarrolla su autonomía, la va conquistando al tomar sus propias decisiones sin buscar la conformidad del adulto o del profesor. Esto genera una sensación de libertad interior que puede verse reflejada en una mejora de la autoestima o en una sensación de bienestar.

De fondo, y para terminar, sería interesante desarrollar, en relación con el arte, la propuesta del último Premio Cervantes de Poesía, el poeta catalán Joan Margarit. No hay que olvidar que los miembros de la Generación Z, además de sus particularidades y diferencias, tienen también anhelos que les unen con generaciones anteriores y futuras, anhelos universales e inherentes al ser humano como tal. El arte es, no sólo una posible respuesta para una coyuntura particular, sino una respuesta universal al desasosiego del hombre, un desasosiego que se siente lacerante en la juventud, donde el sentimiento de desorientación es quizá mayor que en otras etapas de la vida.

El poeta Joan Margarit propone el arte como antídoto a lo que llama “intemperie moral”: “¿Qué herramientas tengo para luchar contra la intemperie moral? La poesía, la música, la pintura, la filosofía, la religión… para algunos. Apenas cuatro o cinco cosas. Y estas cosas tienen una característica terrible, que es que necesitas haberlas conocido para que te sean útiles. Por eso es imprescindible dar cultura a la gente. Porque dar cultura es dar esta arma contra la intemperie moral”.

La importancia del arte y la cultura en nuestras escuelas es algo vital en el desarrollo de nuestros jóvenes. Aquí en nuestra ciudad, propuestas como MINDS de Shelton Academy, ayudan a darle nuevas herramientas a la generación Z.

MINDS es un programa interdisciplinario exclusivo de Shelton Academy en alianza con el Museo del Prado en España y La Universidad de Navarra. Este programa único en la Florida está centrado en la antropología humana donde el aprendizaje está basado en el pensamiento y la creatividad. El arte se convierte en una guía de los estudiantes hacia la belleza. De la mano de los curadores del Museo del Prado y de la Universidad de Navarra los niños de esta escuela se exponen a la cultura con una llamada mensual en video conferencia con el museo y semanalmente trabajan talleres creados exclusivamente para Shelton.

Shelton Academy Foundation en su esfuerzo por difundir información valiosa y apoyar a la comunidad del Doral, contará con la presencia de Maria Teresa Torres Perez, de la Universidad de Navarra, en un evento abierto al público el próximo Jueves 23 de Enero a las 7:00 P.M. Durante esta charla, Maria Teresa nos explicará la importancia del arte en la generación Z y cómo los padres podemos contribuir para inculcar el arte en nuestras vidas. Los esperamos!

 

 

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