Matilde’s Tiramisù, sabor italiano en Miami.

 

 

Una nueva marca italiana perteneciente a uno de los nombres más respetados en pastelería fina italiana ha llegado a Miami directamente de Véneto: Matilde’s Tiramisù. Tras haber abierto su primer quiosco en la ciudad, específicamente en el International Mall, y otros dos en el área de Orlando, Pasticceria Matilde Vicenzi, un negocio familiar cuya sede principal está en Verona desde 1905, da inicio a su más reciente línea en la que el postre mundialmente famoso es el personaje principal.

“El tiramisù es un postre proveniente de Véneto, una región situada en la parte noreste de Italia. Por esta razón, decidimos crear una receta con el sabor italiano original para ofrecer en diferentes puntos de venta a lo largo de Estados Unidos, siendo Florida nuestro primer destino”, explica Fabrizio Senatore, Gerente de la división de quioscos (USA) de Matilde’s Tiramisù.

La compañía es líder en hojaldres, bizcochos de soletilla y galletas con relleno, productos que distribuye entre tiendas y cadenas de supermercados en cerca de 110 países. Además, cuenta con 14 líneas de producción automatizadas con una producción de más de 40 mil en producto terminado y ahora está entrando a una nueva línea de negocios en la que tendrá contacto directo con los clientes a través de quioscos de pastelería refinada.

Dada la amplia experiencia de la corporación como fabricante premium de pasteles, galletas y productos de panadería, Matilde’s Tiramisù está trabajando actualmente en la apertura de nuevos quioscos en el área de Orlando, Miami y al menos 20 en otras partes de la Florida. “En el país vamos a abrir un gran número de quioscos porque queremos estar presentes en todos los centros comerciales importantes”, dice Senatore. 

Calidad y tradición

Así las cosas, ¿cuál es el sello distintivo de la marca y qué pueden encontrar las personas al acercarse a uno de sus quioscos? Para empezar, cada tienda tiene un ambiente especial al mejor estilo de una joyería italiana por la forma en que los productos están exhibidos.

“La presentación y el diseño de cada quiosco son como de una pequeña joyería; muy delicado y en un formato lujoso pero, al mismo tiempo, costeable ya que los precios oscilan entre 1.90 y 10.50 dólares. Tomarse un cappuccino mientras se disfruta de un tiramisù en una de nuestras tiendas puede transportarlo instantáneamente a Vérona o Venecia,” comenta Senatore.

Sin embargo, más allá de todo lo anterior, lo que hace a esta marca tan única es la calidad de sus ingredientes, todos provenientes de Pasticceria Matilde Vicenzi, y el sabor del tiramisù, un pastel en capas hecho con bizcochos de soletilla empapados en café y crema de tiramisù que, a su vez, está hecha de yema de huevo, azúcar, mascarpone y luego un recubrimiento de cacao en polvo.

“Nuestros bizcochos de soletilla Vicenzovo tienen mejor calidad que otros, lo cual los hace perfectos para ser sumergidos en café y realzar el sabor. Además, utilizamos el método tradicional para preparar cada pastel con el fin de ofrecer la receta auténtica italiana con muy pocas variaciones como, por ejemplo, la que hacemos para el tiramisù de bayas rojas que sumergimos en un jarabe de bayas”, dice Senatore.

Otro valor agregado es la consistencia que se traduce en el hecho de que cada tiramisù ofrecido al público está perfectamente preparado dentro de altos estándares de calidad que solo pueden garantizar marcas experimentadas y profesionales como esta.

Es de destacar también que la marca no emplea preservativos, aditivos o sabores artificiales y, además, mantiene la frescura del producto a través de un proceso de congelación profunda.

“Actualmente tenemos seis sabores de tiramisù (clásico, amaretto, chocolate, bayas rojas, mango y pistacho) que ofrecemos durante todo el día para que puedan mantenerse frescos y en excelente condición”. Fabrizio explica que se incorporarán nuevos sabores en el futuro con el toque italiano pero aptos para el mercado americano.

Además de lo anterior, hay también una selección de bebidas de café italiano, de igual manera provenientes de Véneto, como cappuccino, expresso, americano, macchiato, latte, mocha y chocolate caliente, las cuales combinan muy bien con el tiramisù.

“El café es el complemento perfecto para el tiramisù porque realza su sabor. Sin embargo, también tenemos gaseosas italianas, agua de manantil y té frío. Hay opciones para todos”, explica Fabrizio Senatore.

Pero en los quioscos no se vende solo tiramisù. Aquellos que quieran probar los alimentos que le dieron la reputación a esta compañía, pueden encontrar productos empaquetados como galletas con relleno de crema de limón, pasteles de hojaldre, que funcionan como un desayuno perfecto cuando están acompañados de un cappuccino, y galletas con doble chocolate, entre otros.

¿En qué momento probar un tiramisù?

De acuerdo con Fabrizio Senatore, siempre es un buen momento para probar este postre durante el día porque no es tan pesado o dulce como otros, ya que tiene solo entre 320 y 400 calorías (menos que una hamburguesa) y cada porción individual es lo suficientemente grande como para satisfacer al cliente, convirtiéndose en una alternativa perfecta para el almuerzo.

“El Tiramisù significa ‘recógeme’ porque es un pastel energizante ideal para días extenuantes o de baja energía. También es un alimento reconfortante que puede levantarte cuando estás desanimado tal como lo hace el chocolate, te da la misma clase de energía y placer”, destaca Fabrizio.

Puede disfrutarse al desayuno, como merienda o golosina durante el día o, incluso, como alternativa para una comida. Cada porción se ofrece en una bandeja dorada con envoltorio individual (igual que en las pastelerías de gama alta). Puede comprarse listo para comer o aún congelado para llevarlo a casa o a la oficina.

Y si está demasiado cansado para ir a un quiosco, puede usar el sistema de entrega a domicilio que Matilde’s Tiramisù le ofrece o, incluso, pedir una selección para su despedida de soltera, baby shower, fiesta o cena.

“Invito a todos a probar un poco de nuestros tiramisùs para que puedan verificar la calidad y suavidad del producto desarrollado cuidadosamente para el paladar americano pero con el sabor original italiano. Todos los detalles han sido atendidos, desde la presentación hasta el proceso de conservación y entrega”, dice Fabrizio Senatore.

Matilde Vicenzi abrió por primera vez como una pequeña pastelería y ha crecido a lo largo de los años hasta convertirse en una compañía de más de 100 euros con ventas de más de $140 millones de dólares. Cuenta con 350 empleados a tiempo completo, 4 sitios de producción y estándares de la más alta calidad, ya que tiene certificaciones como ISO 9001, BRC e IFS (Normas Internacionales de Alimentos).

 

 

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