Violencia intrafamiliar: Reflejo de una sociedad desconectada

 

Por: Diana Bello Aristizábal

 

En marzo de este año, una mamá latina fue condenada a cadena perpetua luego de dejar a su hija de 16 meses sola por 10 días, en junio del 2023, provocando que la menor muriera (violencia por negligencia), mientras en octubre del año pasado un adolescente de 13 años mató a su madre en Hialeah y en diciembre, un hombre asesinó a la madre de sus tres hijos en Miramar. Estos hechos y otros no reportados nos obligan a cuestionarnos qué está ocurriendo en nuestra sociedad.

¿Está incrementando la violencia y el asesinato entre familiares con respecto a otros tiempos?, ¿qué dispara esta clase de homicidios? Y ¿qué podemos hacer como sociedad para disminuirlos? Estas son algunas de las preguntas que quedan en el aire cuando escuchamos noticias como las anteriores, pues si bien todo asesinato o acto violento es reprochable, genera aún más desconcierto cuando sucede al interior del hogar.

“El problema con respecto a los homicidios por violencia doméstica o familiar es que es difícil saber si realmente han aumentado porque un porcentaje alto de los casos figuran como desconocidos en el Reporte Suplementario de Homicidios del FBI. Es decir, la policía no tiene claridad sobre la relación entre la víctima y el agresor al momento de responder a un llamado”, explica Alex Piquero, profesor de sociología y criminología de la Universidad de Miami.

En ocasiones, cuando las autoridades comprueban que existe un vínculo familiar, los datos se corrigen en el informe del FBI, mientras en otros, esto nunca se hace y el caso queda reportado como desconocido. “Por eso, me queda la duda de si estamos viendo un aumento verdadero en este tipo de casos o más bien un aumento en los reportes de noticias al respecto. Me inclino por la segunda opción”.

Lo que sí ha podido constatar el experto en sus investigaciones es que durante la pandemia y el primer año después de ésta, aumentaron los casos de violencia doméstica e interpersonal significativamente en Estados Unidos y el resto del mundo, entendidos como agresiones físicas sin que hayan conducido a la muerte de alguna de las partes.

 

¿Cuál es la raíz del problema?

Aunque no se sepa si hay más asesinatos intrafamiliares hoy, el contexto actual merece un análisis para comprender el alcance de esta situación. Para Jairo Ledezma, profesor asistente de sociología e historia de Miami Dade College, las redes sociales, el trabajo en exceso y la sobrecarga informativa han hecho que ya no dejemos tiempo para conectar con los demás, lo cual nos ha vuelto menos empáticos y sensibles y más indiferentes, exacerbando este tipo de casos. 

El profesor Piquero, por su parte, no está de acuerdo con que existe una relación entre las redes sociales y la violencia. “Creo que cuando una persona toma la vida de alguien, especialmente si hay un vínculo familiar, las redes sociales son probablemente el factor menos decisivo”.

Y, ¿qué hay del contenido violento que consumen las personas en redes sociales, páginas web, videojuegos o películas? El profesor de la Universidad de Miami sostiene que no hay evidencia alguna que indique una conexión entre lo anterior y el homicidio intrafamiliar.

“Hay muchas más personas que observan imágenes violentas o participan en videojuegos violentos y nunca cometen homicidios que lo opuesto. Me parece que este aspecto podría conducir a un comportamiento homicida en quienes ya tienen una predisposición”.

Por su parte, Ledezma opina que no es tanto el contenido violento en sí mismo lo que puede acarrear conductas de este tipo sino en el caso de los niños que la exposición a éste se deriva de una falta de atención en casa. “Muchos padres usan las herramientas digitales como niñeras y ni siquiera saben qué ven sus hijos en las pantallas ni el daño mental que en algunos podría provocar, más aún si carecen de redes de apoyo y trabajan todo el día”.

Como resultado, las familias se han ido desconectando de la realidad cada vez más por estar sumergidas en el mundo virtual y muchos menores están creciendo solos. “Hay una tendencia actual a fomentar relaciones familiares más igualitarias u horizontales, lo cual no es malo pero llevado al extremo puede hacer que se pierdan los límites y el respeto”.

Los dos especialistas coinciden en que más allá de lo mencionado, en Estados Unidos las verdaderas villanas son las armas. “Tenemos muchos más homicidios que otros países y no es que seamos más violentos sino que tenemos acceso a armas letales”, comenta Piquero.

“La cultura americana es hacia el miedo. Te dirán que necesitas protegerte y que hacerlo tiene que ver con el principio de libertad sobre el que se construyó este país, pero ¿qué pasa cuando las personas no saben tomar decisiones en una sociedad que les pone a su alcance las armas como ocurre en Florida?”, reflexiona Ledezma.

 

Una dosis de empatía y valores

Combatir la violencia como sociedad requiere que volvamos a conectarnos con nuestras emociones, que pongamos en primer lugar la salud mental y que formemos niños con directrices claras. “La violencia nunca es la respuesta a nada y ese mensaje hay que transmitirlo a los niños así como la importancia de socializar, ejercer autocontrol y respetar a los demás”, apunta Piquero.

Por otro lado, los adultos necesitan aprender a identificar cuando están sufriendo niveles altos de estrés, ansiedad o rabia de forma regular y usar mecanismos de afrontamiento o pedir ayuda antes de que sea demasiado tarde.

“Tenemos que trabajar en la empatía y en los valores: aprender del otro y hacer que los niños y jóvenes se relacionen con gente de otras razas, países, condición social o económica. En Miami cada uno va por su lado y hay que empezar a cambiar esa mentalidad individualista para unirnos en comunidad”, concluye Ledezma.

 

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