SMARTPHONE: EL NUEVO ENEMIGO DEL AMOR?

love

La estadísticas aseguran que más de 28 millones de parejas en el mundo acaban sus relaciones por culpa de la adicción a los smartphones y las redes sociales, sin embargo, quienes se aman a distancia ven estas herramientas tecnológicas como una opción para seguirse queriendo

 

Edda Pujadas, @epujadas

La próxima celebración del “Día de los Enamorados” nos recuerda que el amor va por encima de todo. Si nos vamos a la historia vemos como, a través de los años, son muchas las parejas que han luchado contra los tabú sociales, las creencias religiosas, los conflictos políticos y las distancias geográficas para, finalmente, unir sus vidas, sin embargo, en los últimos años parece haber surgido un nuevo enemigo: los smartphones o teléfonos inteligentes, por su traducción al español.

Y realmente, este aparato que nos cabe en la palma de la mano, puede hacer que perdamos al amor de nuestras vidas? Pues para las 28 millones de personas que aseguran haberse separado por culpa de la adicción al teléfono y las redes sociales, la respuesta parece ser que si, mientras que otros tantos se preguntan si no serán igual de efectivos para alejar a las suegras!

Lo cierto es que hoy en día persiste la duda sobre si las relaciones de pareja han encontrado en la tecnología telefónica a su mejor aliado o a su mejor enemigo. La verdad es que nunca se estuvo más cerca a alguien desde el nacimiento de los smartphones, pues nos permite comunicarnos en tiempo real con personas que están a miles de distancia de nosotros, lo que ha sido de gran ayuda para quienes viven amores de lejos.

Los tímidos, quienes sienten miedo al rechazo y se aterran ante la persona amada, también ven en los smartphones sus grandes aliados para expresar lo que jamás se atreverían a decir en vivo y directo. La tembladera, el sudor, las taquicardias y las mariposas en el estómago han sido sustituidos por un teclado táctil que, si usamos con la agilidad de los adolescentes, nos permite conquistar a nuestro gran amor con poéticos mensajes que nos vamos copiando de Neruda en Google, pero, qué tan beneficioso puede ser esto para el amor?.

¿COMO ERA Y COMO ES?

El amor ya no funciona como antes. Hoy, apenas queda el recuerdo de las interminables horas invertidas en esperar una llamada telefónica, hasta que al final nos decidíamos a llamar nosotros y arrepentidos, colgar en el último instante. En los tiempos de la conectividad, el coqueteo se hace por WhatsApp, dando like a una foto de Instagram o Facebook o mandando un mensaje directo por Twitter y esto por sólo hacer mención a las herramientas sociales más populares, pues cada vez son más las aplicaciones que prometen contribuir a que los enamorados inexpertos consigan su media naranja.

Si bien estas redes sociales pueden ser muy válidas para arrancar una sonrisa a nuestro querido amor, el cariño virtual parece estar suplantando al amor real, pues si bien antes enloquecíamos de felicidad al escuchar del otro lado del teléfono la voz de nuestra pareja, ahora nos tenemos que conformar con un tierno emoticon y con que no “nos dejen en azul”, lo cual ha pasado a ser algo así como que no nos dejen plantados.

La tecnología se ha adueñado tanto de las relaciones de pareja que, ahora, la confianza en el compañero sentimental se demuestra, por ejemplo, al compartir las contraseñas de las cuentas o perfiles virtuales y si bien algunas parejas consideran que las herramientas digitales facilitan la comunicación, otras han tenido experiencias negativas debido a la intromisión de los smartphones en su romance.

love smartphonePor ejemplo, los mensajes de texto facilitan la comunicación con cualquier persona, por lo que, no es raro, que las parejas revisen el teléfono del otro en busca de conversaciones sospechosas y mensajes incriminadores. Lamentablemente, “el que busca, encuentra” y son muchas las rupturas generadas por alguna desafortunada frase enviada en un texto, la cual devela la existencia de un tercero.

Los mensajes escritos, a través de cualquiera de las aplicaciones destinadas a este fin, también han cultivado la impaciencia, pues esperamos una respuesta inmediata de nuestra otra mitad, sin tomar en cuenta las ocupaciones que pueda tener en un momento dado y empezamos a crear una serie de posibles escenarios… ¿Por qué no me quiere responder?, ¿Qué estará haciendo y con quién?, ¿Estará molesto/a?.

A estas complicaciones generadas por los textos, añádale, la paranoia y la ansiedad que se apoderan de muchas personas, cuando tratan de interpretar el texto recibido más allá de lo que está explícitamente escrito y empiezan a evaluar la rapidez con que respondió, si su pareja quiso decir algo entre líneas y hasta la entonación del mensaje, usando estos detalles como medidor de lo mucho o poco que nos quieren.

Y si llevamos los textos más allá de la mera comunicación entre la pareja, nos encontramos otro problema: la posibilidad de comunicarnos por texto y en privado con alguien que no tenemos al lado, hace que descuidemos la atención hacía nuestro compañero cuando estamos compartiendo los escasos momentos que la agitada vida cotidiana nos deja para disfrutar de las relaciones amorosas. Esto ha creado que sean muchas las personas que se quejan de que su pareja les hace más caso al teléfono que a ellos.

Esto sin contar, las paranoicas revisiones al comportamiento de nuestra pareja en las redes sociales, pues queremos saber quiénes son sus amigos, con quiénes se relaciona con mayor frecuencia, los comentarios o likes que les dejan y a decir verdad, quien no se ha visto envuelto en una fuerte discusión por una foto comentada, un like o hasta por lo que posteó un tercero en nuestro muro.

Lo cierto es que, en la actualidad, es mucho el tiempo que invertimos entre usar nuestro propio smartphone y revisar el de la persona amada, lo que conlleva a una de las principales quejas de aquellos que mantiene una relación: le presta más atención al teléfono que a mi!!!, por lo que hay quienes que, en busca de soluciones desesperadas, cuando están en medio de una cena romántica, le mandan un mensaje a su pareja a ver si por lo menos así se da cuenta de que está ahí.

Tomando lo bueno y lo malo, podríamos considerar que hay “reglas” que nos permitirían crear un ambiente armónico entre nuestro smartphone y nuestra pareja, por ejemplo, nunca reemplaces con un mensaje lo que debe hablarse cara a cara. Puede ser que usar textos sea más cómodo, pero deja de ser personal. Son sólo una herramienta para permanecer más comunicados, pero no son la base de la interacción en una relación.

Y es que el hablar de la base de una relación nos lleva al principio de la mayoría de las peleas tecnológicas: la persona que nos acompaña físicamente tiene “prioridad absoluta”, hay que respetar a quien tenemos enfrente, más aun si se supone que se trata de ese maravilloso ser humano que hemos escogido de pareja.

Otro aspecto importante para no caer en la paranoia tecnológica es dejar de estar averiguándole la vida a la pareja: no te fijes cuándo fue la última vez que se conectó, no revises desesperadamente si leyó tu mensaje o te dejó en azul y entiende que un mensaje no necesariamente conlleva una respuesta inmediata.

Whatsapp sigue arruinando nuestros nervios cuando leemos, “escribiendo… escribiendo… escribiendo”, Dios que irá a decir!. De nuevo, el mismo consejo, contrólate y cuando te llegue el mensaje revísalo. Créanme, no va a llegar más rápido si ves la pantalla.

Ah y por favor, no te vuelvas obsesivo, si le mandas muchos mensajes a tu pareja durante el día, ¿de qué van a hablar cuando se vean?. Deja un espacio para compartir en vivo, pues hasta ahora, los smartphone no han logrado ofrecer ni una mirada atenta mientras hablas, ni la calidez de un abrazo, ni el cariño de un beso.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published.

Send this to a friend